Adiós al viejo sabio

Por: Armando José Mercado Vega *

El martes 4 de abril murió Giovanni Sartori, uno de los padres de la ciencia política contemporánea. El viejo sabio, como él una vez se definió en uno de sus últimos artículos, murió en Roma por complicaciones respiratorias a la edad de 92 años.
Nació en Florencia en 1924. Vivió y sufrió en su juventud la dictadura fascista en Italia, en parte de allí venía su compromiso crítico y científico con la democracia. Se rehusó a ser parte de los ejércitos fascistas, por lo que pasó diez meses escondido en una habitación en Florencia, hasta que la ciudad fue liberada por los ejércitos aliados en 1944. En esos diez meses, como él mismo contaría en una autobiografía, el pasatiempo más entretenido que tuvo a la mano fue leer libros de filosofía. Pese a que su interés desde muy joven siempre fue el estudio de la política, los diez meses de lectura obligada lo volvieron un experto a la fuerza en filosofía hegeliana, motivo por el cual, y luego de finalizar la carrera de licenciatura en ciencias sociales, enseñó las cátedras de Teoría del Estado e Historia de la Filosofía Moderna en la Universidad de Florencia, donde no sería sino hasta 1956 donde lograría introducir un curso llamado Ciencia Política. Posteriormente se trasladó a Estados Unidos donde pasó por las universidades de Stanford, Harvard, Yale y finalmente Columbia.

Sartori es considerado uno de los padres de la ciencia política contemporánea por sus aportes en la definición de los dos elementos claves de cualquier disciplina científica: el método científico y la identificación de sus objetos de estudio. La obsesión por la correcta construcción de conceptos y teorías lo llevó en sus primeros trabajos como Concept Misformation in Comparative Politics (1970) y The Tower of Babel (1975) a proponer lo que él denominó la “escala de abstracción”, una herramienta metodológica útil para que cualquier investigador pudiera construir definiciones empíricas de sus objetos de estudio. En la actualidad, todavía muchos científicos sociales utilizan la escala de abstracción a la hora de construir conceptos, clasificaciones o tipologías.

Con respecto al objeto de estudio, el primer Sartori centró su atención en la democracia en general y en los partidos políticos en particular. De la democracia, en sus clásicos trabajos como The Theory of Democracy Revisited (1987), advertía sobre la diferencia entre definir la democracia de manera normativa (el deber ser) y hacerlo de manera empírica (lo que es). Aunque reconocía que los dos tipos de definiciones están relacionados y son complementarios, siempre abogó por una definición empírica de la democracia, lo que llamó una “definición mínima”, construida a partir de un conjunto de características empíricamente observables, ya que ésta permitía a los politólogos hacer amplias comparaciones entre países y formular generalizaciones. Sartori llevó esta rigurosidad conceptual y metodológica al análisis de los sistemas electorales, partidos políticos y formas de gobierno en Parties and Party Systems: a Framework for Analysis (1976) y Comparative Constitutional Engineering (1994) donde construyó algunas de las tipologías de sistemas de partidos y formas de gobierno más usadas en el campo de la política comparada en la actualidad.

Su gran conocimiento sobre filosofía lo llevó siempre como politólogo autodidacta a advertir sobre la importancia de no confundir en los análisis el “deber ser” con el “ser”, puesto que el cientista político que ignorara esto, afirmaba Sartori, no sólo hace una pésima filosofía, sino además una terrible ciencia política. Por este motivo, pese a ser un liberal declarado, sus análisis teóricos y empíricos de la democracia liberal lo llevaron a chocar no solo con la filosofía marxista en boga durante los 60s y 70s, sino con liberales de derecha y conservadores, quienes reducían el liberalismo al liberalismo económico.

El último Sartori de la década de los 90s en adelante, menos tratadista y más ensayista, centró su atención en tres flancos: 1) la política italiana, 2) una crítica a las teorías multiculturales y 3) analizar el estado actual de la ciencia política. Con respecto a lo primero, desde programas de opinión y columnas periodísticas, Sartori siempre fue un agudo e independiente analista de la realidad política italiana, lo que le permitió criticar tanto primeros ministros de centroizquierda como Matteo Renzi, o gobiernos de derecha como el de Silvio Berlusconi.

En segundo lugar, sus críticas a las teorías multiculturalitas de autores como Charles Taylor y William Kymlicka, expresadas en su obra Pluralism, Multiculturalism and Strangers: An Essay on Multiethnic Society (2000), aunque bastante desfasadas en ocasiones, advertían que un multiculturalismo exagerado, irresponsable y acrítico, pondría en peligro algunos de los consensos básicos de Occidente, como el estado de derecho, la separación iglesia-estado o la democracia liberal.

Con respecto al tercer punto, en uno de sus últimos ensayos titulado “¿Hacia dónde va la ciencia política?” (2004), y con la autoridad que le daba ser uno de los padres de la disciplina, Sartori criticó el estado actual de la ciencia política, la que según el autor había caído en un cuantitativismo exagerado, producto de la incorrecta utilización del enfoque de elección racional y el análisis económico de la política. Si en los 60s la ciencia política intentaba construir teorías contando con pocas bases de datos cuantitativos, ahora, sostenía Sartori, existían enormes bases de datos cuantitativos, pero no se estaba siendo riguroso a la hora de definir qué se estaba midiendo, es decir, en construir los conceptos y las teorías. Esta crítica de Sartori produjo sendas respuesta de otros grandes politólogos contemporáneos como Josep Colomer y David D. Laitin en defensa de los logros actuales de la disciplina.

Pionero, riguroso, analítico, crítico, polémico e irónico, así fue el viejo sabio florentino. A la fecha, su escala de abstracción, definiciones mínimas, tipologías de sistemas de partidos, etc. son sólo algunos de los aportes que dejó Sartori a las ciencias sociales en general y la ciencia política en particular. La que ha sido llamada por algunos como una de las ciencias sociales más jóvenes, despide a uno de sus padres.

* Director del Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UTB

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