Brasil, no pierdo la esperanza en ti

Por: Karen Ariza Carranza*

Sao Paulo, Brasil.

Hoy cumplo un mes de haber llegado a Brasil nuevamente; siempre es un placer. Me había abstenido de hablar sobre el tema Dilma, la crisis política y el impeachment. Me limitaba a escuchar comentarios, testimonios y opiniones de todos lados y leía para tener más claridad de la situación política de Brasil. Con todo sobre los Juegos Olímpicos, ni la tv ni la prensa tenían como prioridad la política, pero había un seguimiento de detalles, no mucho más que minutos o titulares de paso. De antemano sabíamos que el juicio político sería después de los Juegos, exactamente 10 días después de finalizarlos, tiempo suficiente para despedir a los turistas de Río y no entremezclar una cosa con la otra. Eso sí, aplaudidísimo por todos que la tensión por la posible destitución de Dilma como presidenta de Brasil, no se sintiera en la organización ni la realización de los primeros Juegos Olímpicos en Sudamerica, pero qué jugada tan perfectamente planeada… Ahora lo entiendo todo.

Hasta el 30 de agosto en televisión se vio todo el día el interrogatorio de los senadores hacia Rousseff, que en el momento seguía siendo presidenta, al menos en el papel. Ella respondía una a una las preguntas de los senadores. Veía de a ratos las respuestas, pero en verdad todo estaba dicho. Lo sabíamos todos, hasta la misma Dilma antes de iniciar con sus respuestas. Mientras la escuchaba y veía las reacciones de los senadores, pensé que sería más interesante si los congresistas fuesen cuestionados en su cargo, eso sí sería un show digno de televisión. Al día siguiente la actividad en Río era común y corriente, sólo alcancé a escuchar varios indignados que proclamaban a lo lejos “¡Fue un Golpe!” con cacerolazos; pero las protestas masivas ocurrieron en Sao Paulo, donde miles salieron a las calles a celebrar que finalmente el impeachment se logró. Con champaña y pudín, con la bandera de Brasil en mano, los grupos políticos conservadores mostraban su alegría por la destitución presidencial.

Los brasileños en general quieren un cambio, pero no saben a cargo de quién (o quiénes), y hasta me atrevería a decir que ni cómo. Si bien las calles están polarizadas entre los que están a favor y en contra de Dilma, los que rechazan a Temer, ahora presidente en el cargo, son amplia mayoría. De hecho, la campana “Fora Temer” fue más acogida en los Olímpicos que el mismo lema de Río 2016.

Parque Olímpico, Río 2016.

Volver a la izquierda parece que es una de las opciones menos viables. El Partido de los Trabajadores está realmente muy golpeado, y el mapa político en America Latina tampoco lo favorece. Argentina eligió dejar de lado el Kichnerismo, Venezuela cada vez está más cerca de una reforma radical, y Bolivia y Ecuador ya no tienen la misma fuerza política que antes. Además, esta vez Dilma no cuenta con el apoyo incondicional que tuvo cuando aspiró. Fueron 13 años durante los cuales la izquierda se instauró en la presidencia, y con Lula el panorama parecía indestronable. En definitiva eran otros tiempos, la gente estaba entusiasmada con el cambio y la propaganda mundial que tenía Brasil como actual potencia regional, tenía contentos a casi todos. Dilma llegó al cargo con 77% de popularidad y hoy lo deja con 10%. Había sido reelegida con más de 50 millones de votos en 2014, pero cuando la actividad económica se contrajo al 3.8% en 2015 la desconfianza en las calles le fue costando caro.

Brasil sabe que el país seguirá siendo caro y que no habrá tranquilidad política por al menos este año. La tensión está servida. Aún así, los brasileños saben que viven en el país de la esperanza latinoamericana. Por estos días muchos creen haberla perdido, pero la historia muestra un país fuerte y resistente. Estoy segura, no me cabe duda, que seguirá creciendo. Pero lo que me tiene dubitativa es el rumbo que tomará. En su comunicado oficial, Dilma se despidió con un poema del ruso Maiakovski:

No estamos contentos, por supuesto,
Pero ¿por qué razón deberíamos estar tristes?
El mar de la historia es agitado
Las amenazas y guerras, habremos de atravesarlas,
Las romperemos por la mitad,
Cortándolas como corta una quilla.

Vale la pena pensar más allá de las ideologías y compartir el mensaje para todos los brasileños. No hay tranquilidad, pero ya vendrán mejores tiempos. Fuerza Brasil.

* Estudiante del Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Tecnológica de Bolívar

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Cartagena necesita luchar contra la corrupción

Por: Armando José Navarro Burgos *

Cartagena presenta un riesgo medio de corrupción. Así lo reveló el más reciente Índice de Transparencia Municipal (ITM 2013/14) elaborado por la Corporación Transparencia por Colombia, que ubicó a la ciudad en el puesto 13 sobre 41 del ranking nacional con una calificación de 63,3 puntos de cien posibles.

El ITM es una herramienta que mide la vulnerabilidad de las entidades públicas ante posibles actos de corrupción. Es precisamente esa la esencia de su creación: prevenir hechos de corrupción en la gestión administrativa del Estado. Para obtener la calificación se analiza el acceso a la información pública o la capacidad de la entidad para divulgar información sobre la gestión (visibilidad); talento humano, políticas anticorrupción, gestión de la contratación (institucionalidad); y, atención al ciudadano, mecanismos de participación y control (control y sanción).

De acuerdo con esto, Cartagena obtuvo una calificación baja en visibilidad e institucionalidad, es decir que acceder a la información pública es difícil a través de la página web de la Alcaldía y otras plataformas web existentes como el Sigob y Secop tampoco son eficientes. Por otro lado, no hay políticas claras por parte de la administración para luchar contra la corrupción, se perciben dificultades para conocer información sobre los funcionarios y se hallaron inconvenientes en temas de contratación.

Desde la coordinación del Observatorio a la Transparencia en la Contratación, de Funcicar, he tenido la oportunidad de analizar de cerca cómo se han invertido los recursos públicos en el Distrito, especialmente durante el gobierno de Dionisio Vélez.

Mediante informes de seguimiento anuales, semestrales y trimestrales dimos a conocer, a través de los medios de comunicación de la ciudad, los datos destacados de cada análisis. La finalidad de este ejercicio es activar la transparencia y el control social, en otras palabras: llamar la atención de la Alcaldía en su conjunto, de los órganos de control y motivar un despertar ciudadano.

Más allá de los resultados puntuales sobre el predominio de la contratación directa y la prestación de servicios, de las obras inconclusas, las dudas y la deuda que dejó el crédito público de $250 mil millones de pesos –uno de los más grandes en la historia de Cartagena-, lo más preocupante es encontrar que los procesos de contratación no se publiquen en los plazos establecidos por la ley con todos los documentos y anexos que le permitan a los ciudadanos realizar un efectivo seguimiento a la inversión de los recursos.

Lo anterior evidencia una clara falta a la Ley 1712 de 2014 (Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública) y al Decreto 1082 de 2015, que reglamenta el deber de publicar.

Si bien la contratación es tan solo uno de los temas evaluados en el ITM de Transparencia por Colombia, sí es un factor que nos permite sacar conclusiones y percibir las dificultades que tiene el Distrito para ser más transparente, especialmente la Alcaldía y sus entidades descentralizadas. En consecuencia, si no se publica la información completa a tiempo, será muy difícil disminuir los riesgos de corrupción.

Hoy el índice de transparencia nos ubica al nivel de Riohacha. Mientras en el anterior ITM Cartagena estaba en el puesto 5° con un riesgo moderado de corrupción y bajó significativamente al 13°, nuestra vecina Barranquilla subió del 12° al puesto número 1 con la mejor calificación del país.

Lo anterior revela que hemos retrocedido y que las tareas pendientes son muchas. Esperamos que el Alcalde Manuel Vicente Duque cumpla con la promesa que lanzó en campaña y reiteró en la firma del pacto por la transparencia y en el nuevo plan anticorrupción del Distrito: ubicar a nuestra ciudad entre las cinco primeras del ITM al finalizar su gobierno.

* Politólogo egresado de la Universidad Tecnológica de Bolívar, Coordinador del Observatorio a la Transparencia en la Contratación Estatal de Funcicar.

La construcción de la paz, un motivo de reflexión

Por: Juan Sebastian Cárdenas *

El 23 de junio de 2016 fue un día histórico para Colombia. Ese día el actual Presidente de la República de Colombia Juan Manuel Santos firmó un acuerdo clave con las FARC-EP, que muy probablemente conllevará al fin del conflicto que se ha mantenido por más de 50 años. El conflicto armado, solo ha traído a nuestro país miseria, violencia, pobreza, tristeza, inestabilidad económica, millones de víctimas, y otras connotaciones negativas que han marcado nuestra sociedad. El tema ha sido noticia a través de las redes sociales.

Un ejemplo es el de Lina Quintero, quien manifiesta su inconformismo y desacuerdo con el Gobierno que está negociando con un grupo terrorista, así lo menciona. Después otro video que se volvió famoso fue el de su contra-argumento, realizado por un joven que afirma que Lina Quintero es hermana de un personaje que tuvo nexos con el paramilitarismo.

El expresidente Uribe – con muchas denuncias en su contra, entre los cuales se le denuncia por vínculos con el paramilitarismo – también dio conocer su opinión a través de los medios de comunicación, llamándole así: “La paz está herida. La pregunta que salta a la vista es, ¿de quién es la herida, de la paz o del expresidente? A juzgar por su lenguaje en el video, el herido es el expresidente.

Estos acontecimientos han llamado la atención de los ciudadanos en Colombia, quienes  muestran inconformidad por dicho proceso (sin haber profundizado en el análisis de los acuerdos). Por otra parte, quienes apoyan el proceso, lo hacen por el cansancio que produce una guerra sin fin, que ha generado ganancias a las empresas armamentistas transnacionales que se lucran de ella, y otros actores del conflicto de los intereses más variados.

Reflexionemos, quienes se oponen al proceso de paz afirman que el Estado colombiano le está regalando el país al castrochavismo favoreciendo los intereses de las FARC-EP. Evidentemente los opositores del proceso desconocen la historia nefasta que ha vivido Colombia. Analicemos: en el 2002 el expresidente Álvaro Uribe, dio inicio a la desmovilización de grupos paramilitares que habían sembrado el terror entre los campesinos, promoviendo asesinatos y masacres. Éstos fueron desplazados de sus tierras en diversas zonas geográficas del país debido a los antagonismos entre paramilitares y guerrilleros. El proceso que inició el expresidente Uribe desmovilizó una buena parte de los ejércitos paramilitares. Para muchos era necesario que este grupo pagara por sus crímenes, pero muchos no pagaron cárcel, otros pagaron poco tiempo. En la Internet no se han manifestado los Youtubers y otros personajes que tienen muchos seguidores en sus redes sociales para criticar este evento. El expresidente Pastrana y varias organizaciones internacionales sí expresaron sus insatisfacciones por dicho proceso.

Afrontar este camino de las negociaciones por la paz en Colombia, es dar la vuelta a una nueva página de la historia colombiana, en la que nuestros campesinos han tenido que pagar el precio más alto de esta guerra. El proceso de paz liderado por el presidente Juan Manuel Santos, las autoridades internacionales y la ONU, con el apoyo del equipo nacional que sigue trabajando en éste, es un llamado a la sensatez en cada uno de nosotros. Implica revisar nuestro inconsciente colectivo. Desde el siglo XIX las guerras perviven en Colombia porque han sido una puja entre poderes bipartidistas consolidados en el imaginario colectivo, aceptadas como algo natural. Sin embargo, no es natural que durante el siglo XIX hayamos tenido 11 constituciones políticas hasta 1886. Fueron guerras sin sentido que nos dejó sumidos en el absoluto atraso al iniciar el siglo XX, enfrentando yuxtaposiciones políticas como un lugar común, enseñándonos que quien gana es el mejor y el más fuerte y por supuesto el más violento y poderoso de los actores sociales.

Este proceso de paz tiene otro aprendizaje en nuestra cultura, pensamiento y formación, ahora comenzamos a construirlo, y no será fácil, no contiene fórmulas mágicas, lo que sí es seguro es que sus detractores necesitarán otros argumentos diferentes a la venganza y los odios irracionales que fomentan enfermedades físicas y mentales. Los colombianos(as) necesitamos reflexionar colectivamente y construir un país diverso y multicultural en nuestro presente, para que esas historias sangrientas no se vuelvan a repetir.

* Estudiante del Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Tecnológica de Bolívar, Segundo Semestre.

Reseña de Mujeres y Guerra: Víctimas y Resistentes en el Caribe Colombiano *

Por: Luis Alfredo Castillo Borja **

A lo largo de esta investigación se analizan las distintas dinámicas de violencia y resistencia en el Caribe colombiano con un enfoque de género. Víctimas o victimarias, líderes sociales o matronas clientelistas, los roles de la mujer en la toma paramilitar del Caribe colombiano no fueron por accidente.

Durante este ejercicio de memoria histórica se hace patente la participación de las mujeres en las estructuras bélicas, bien sea como espías, relacionistas o comandantes; también se evidencia la violación sistemática y deliberada de DDHH sobre aquellas mujeres en estado de indefensión.

Así pues, a lo largo del primer capítulo, titulado “La “Ruta del Terror” en la región Caribe”, se empieza exponiendo tanto el contexto sociopolítico que precedió la creación de las AUC, como el que se generó durante el apogeo y posterior mutación de las estructuras paramilitares en la costa norte de Colombia. A pinceladas mayúsculas, se afirma que la búsqueda de retaliación contra las diversas guerrillas presentes en la región (ELN, FARC, EPL, PRT) y el paralelo boom del tráfico de cocaína, son los antecedentes principales para la eventual formación de grupos de autodefensa. Se sugiere la lectura de Los Señores de la Guerra, de Gustavo Duncan, donde podrá encontrarse un análisis detallado y profundo de la dinámica anteriormente esbozada. Éste primer aparte se titula “La trayectoria de la formación de las AUC y la “Ruta del Terror””; nombre que resulta de los talleres de memoria histórica realizados en el territorio con los gestores de paz y la sociedad civil.

El segundo aparte se titula “El papel de las mujeres en las redes paramilitares”. Aquí se reafirma la tesis del carácter activo del género femenino en el conflicto; dejando de lado, por supuesto, juicios de valor al respecto. Así, por un lado, intentaron ser la cara amable y el puente de comunicaciones de las AUC, desde las comunidades, pasando por las élites políticas y económicas, hasta llegar incluso al Congreso de la República. En esa misma línea, fueron mujeres las que se encargaron de desarrollar el “proyecto social” de los grupos paramilitares; por ejemplo, imponiendo códigos de conducta bien definidos de acuerdo al género, llegando incluso a redefinir asuntos como la vestimenta. También funcionaron como enlace entre las AUC y las estructuras clientelistas, configurando el ambiente político de sus zonas de influencia a placer. Incluso en el plano estratégico y de inteligencia eran una pieza fundamental, bien sea como operadoras de telecomunicaciones, patrulleras, o infiltradas en los cascos urbanos. De la misma forma, participaron de los repertorios de terror característicos de los grupos paramilitares de la misma forma que sus pares masculinos, constituyéndose en los territorios estudiados como figuras intratables y despiadadas, que sopesaban el valor de la vida de sus víctimas con la misma frialdad que Jorge 40 o Salvatore Mancuso.

En el tercer y último aparte del capítulo, titulado “El sello de género de los repertorios de terror y violencia de las ACCU”, se profundiza sobre cómo la violencia se desarrolló diferencialmente de acuerdo al género. Empieza abordando la forma en qué ha variado la proporción de hombres y mujeres en el universo de víctimas durante el lapso estudiado. Llama la atención particularmente cómo durante el proceso de negociación con las AUC entre 2004 y 2005, el porcentaje de mujeres víctimas alcanza un 21,77%.

Posteriormente, se procede a evaluar si efectivamente unos y otras están más expuestos a cierto tipo de violaciones de DDHH. Así pues, al observar la gráfica de homicidios se aprecia un apabullante predominio de hombres como víctimas, llegando las mujeres tan solo a un pico de 9% en 2005. Entre tanto, la gráfica de tortura y violencia sexual ofrece un panorama inverso, particularmente en los años 1997 y 2005, donde el porcentaje de mujeres víctimas de éste tipo de violaciones alcanza un 67% y 60% respectivamente.

Yendo aún más profundo, los párrafos finales del aparte se dedican a resaltar cómo de acuerdo al rol ejercido por las mujeres, éstas podían ser más vulnerables a ser atacadas. Así, las mujeres emblemático-representativas, eran, luego de las no identificadas, el grupo más sistemáticamente vulnerado por las ACCU. Véase el capítulo 3 del informe, donde ésta tipología de mujeres víctimas es desarrollada.

En suma, éste primer capítulo de Mujeres y Guerra: víctimas y resistentes en el Caribe colombiano, busca visibilizar el carácter sistemático y programático de la violencia paramilitar; que su sevicia y crueldad no fueron accidentales y que, más que contrarrestar bélicamente a las guerrillas, lo que se hizo fue arremeter contra la población civil, pretendiendo establecer un orden social propio y vertical; arremetidas que extendieron el campo de batalla desde el monte hasta el cuerpo humano.

* Grupo de Memoria Histórica CNRR (2011) Mujeres y Guerra: Víctimas y Resistentes en el Caribe Colombiano. Bogotá: Centro Nacional de Memoria Histórica

** Estudiante del Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Tecnológica de Bolívar.

Bolívar Sí Avanza 2016 – 2019: Preguntas y respuestas

Por: Stefanía Buitrago *

El pasado martes 24 de mayo el Semillero de Investigación en Política Pública de la Universidad Tecnológica de Bolívar, convocó a la comunidad académica, empresarial y actores sociales de la ciudad a que resolvieron sus dudas y brindaran comentarios al equipo formulador y creador del plan de desarrollo “Bolívar Sí Avanza” 2014 – 2019 en un conversatorio realizado en el auditorio Jorge Taua de la universidad.

Al iniciar el conversatorio, el equipo de la gobernación realizó una exposición en la cual la asesora de despacho, Fara Alies, destacó la importancia de haber realizado un diagnóstico que permitió identificar problemáticas y potencialidades del territorio. En ese ejercicio, se concluye que hasta ahora las fuentes de información para la toma de decisiones en política pública no son suficientes; por lo tanto, se planteó fomentar la participación de los ciudadanos a través de la creación de mesas de discusión, en las cuales se pretendió conocer las necesidades y demandas sociales de la población, obteniendo las bases para crear el documento guía de la planeación del departamento durante los próximos cuatro años.

Teniendo en cuenta que el Plan Nacional de Desarrollo “Todos por un Nuevo País”, tiene como principal enfoque la paz en los territorios históricamente afectados por el conflicto, en una segunda parte del evento, los asistentes se enfocaron en cuestionar el cómo se construirá ésta en el territorio bolivarense y los diferentes enfoques que tendrá.

Frente a estos interrogantes, el equipo formulador, conformado por Jorge Campos, Laura Rueda, Camilo Pineda y Alejandra López, resaltó la importancia que tuvo la construcción de paz en el territorio a la hora de redactar los proyectos y políticas públicas en el plan, los cuales tienen el fin de implementarse en pro y en finalidad de un Enfoque de Paz que seguirá los lineamientos del PND en temáticas como la reparación integral de las víctimas.

El equipo formulador también se refirió a los demás enfoques transversales dentro del plan de desarrollo, donde se puede encontrar un Enfoque de Género, el cual propende ratificar el compromiso del gobierno por lograr un cumplimiento efectivo a los derechos de la mujer y aumentar su participación en los procesos de la administración. Un Enfoque de Derechos Humanos, para lograr una promoción y protección de éstos derechos en nuestro departamento tanto en la implementación de políticas públicas como en el uso transparente de los recursos públicos. Y por último, un Enfoque Diferencial, que reconoce a todos los grupos étnicos brindando protección a su diversidad y cultura, y al mismo tiempo el cumplimiento de sus derechos individuales y colectivos en el territorio.

Al respecto, es válido preguntarse ¿Cómo se articularía este plan de desarrollo a la firma de los acuerdos de La Habana y a los diferentes proyectos territoriales que ese acuerdo conlleva? ¿Qué papel tendrían las administraciones municipales dentro de la implementación de esas nuevas acciones no contempladas en el plan?

Teniendo en cuenta las fallas en el modelo de descentralización del país sería clave aclarar el tipo de intervención y sus directos responsables a la hora de implementar nuevos proyectos en el departamento.

Al mismo tiempo, aunque ahora se tiene conocimiento de los problemas por resolver gracias al diagnóstico realizado por la administración departamental, existen vacíos de información y diferencias entre los datos presentados por la Gobernación y los de las organizaciones civiles no gubernamentales sobre los distintos temas a tratar, lo cual no permite conocer a ciencia cierta la  cantidad de beneficiarios directos que tendrían las posibles intervenciones, afectando al mismo  tiempo la creación de los presupuestos para estos proyectos. 

Por lo tanto, se recomienda a la administración identificar las diferentes organizaciones civiles que tienen como objetivo incidir en política pública, expertos académicos del tema, centros de estudio y pensamiento, para generar alianzas estratégicas y apoyo para lograr informar y capacitar a la ciudadanía en estos temas, con el fin de lograr procesos efectivos de toma de decisiones en los procesos de evaluación, implementación, deliberación y selección de alternativas en la formulación de políticas públicas.

* Profesor de Cátedra, Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Tecnológica de Bolívar

Dos perspectivas, dos problemas y una solución: levantarnos contra el sistema imperante

Por: Estudiantes del curso Teorías de la democracia y desarrollo

La desigualdad y la pobreza son factores que han persistido en la sociedad cartagenera y que en gran medida impiden el desarrollo económico y social de la ciudad. Cartagena tiene uno de los mayores índices de pobreza y desigualdad en Colombia, ya que en la línea de pobreza se encuentra con 26,6%, y en cuanto a la desigualdad se encuentra en 0,483 según el coeficiente GINI (DANE). Lo anterior, sin duda refleja una directa relación entre la gestión gubernamental local y la calidad de vida de los cartageneros (Encuesta Cartagena Cómo Vamos, 2014).

La solución a ese problema podría ser vista de diferentes maneras. En Cartagena, personas como Alberto Araújo, quienes por su posición económica se supone que tienen la posibilidad de mejorar la situación, piensan que el fenómeno de la pobreza es un sentimiento ligado a la cultura de los pobres, tal como él lo señala en su columna llamada “Una oportunidad excepcional”, publicada en el periódico El Universal (2008):

“El tugurio empieza en la mente de quien lo habita, en su tabla de valores, en sus hábitos de vida. Generalmente, el habitante del tugurio no se siente tan desdichado como piensan quienes lo observan. A veces su modo de vida es semejante al de sus padres y abuelos quienes también padecieron toda clase de privaciones y dificultades”.

Si bien Araújo habla sobre el problema como algo cultural, aunque deja la información a medias, no dice qué causa la pobreza; punto que por el contrario sí tocó Óscar Collazos en su columna en el mismo periódico “Pobres y tugurios” (2008). Collazos tenía una mirada totalmente diferente sobre la pobreza, ya que consideraba que la pobreza no es causada por la mentalidad de los pobres, sino por un mundo de ricos que buscan mantener sus altos ingresos económicos. Y es precisamente esto lo que señalan Acemoglu y Robinson en el capítulo doce – “El  círculo  vicioso” – de su libro Por qué fracasan los países (2012):

“La persistencia de este bucle de retroalimentación crea un círculo vicioso. Quienes se  bendecían del statu quo son ricos y están bien organizados, y pueden luchar eficientemente contra los grandes problemas que les arrebatarán sus privilegios económicos y su poder  político.“

Además, Óscar Collazos señalaba que “los “cambios profundos en la manera de ser” de los pobres no se darán por generación espontánea sino gracias a cambios radicales en las relaciones benéficas que tengan con la sociedad, con la educación, con la vivienda, con el trabajo, con la salud, con los ricos, sí, con los ricos, con la dignidad de saberse integrados al mundo” (Collazos, 2008); es decir, las personas pobres dejarán de ser pobres el día en que se hallen las condiciones sociales para que ellos tengan las posibilidades de desarrollar sus capacidades al igual que el resto y de ahí puedan progresar.

Entonces, tenemos de un lado una persona exitosa que nos anima a creer que el hecho de que exista pobreza es porque no queremos cambiar las condiciones de vida en la que nos encontramos por el simple hecho de que nos inculcaron ese pensamiento, y por otro lado, que esta mísera situación social se debe a limitaciones materiales que reducen las funciones de la mente de las personas y las pone al servicio de actos de supervivencia material, como declaró Óscar Collazos en su columna “Pobres y tugurios” del 2008, en contraposición a la de Araújo.

Muchos ricos, a pesar de tener la fuente del éxito, son pobres de moral; tal como es notorio en una serie de experimentos, donde se hace evidente que, a mayor nivel socioeconómico, disminuye la empatía hacia el resto de la sociedad. Entonces, acabar con la pobreza significa hacer políticas públicas encaminadas a generar oportunidades para desarrollar nuestras capacidades individuales de manera eficiente, y así tener la posibilidad de salir adelante sin preocuparnos por sobrevivir sino por vivir.

Cuando hablamos de capacidades individuales nos referimos a Martha Nussbaum, una autora contemporánea que habla sobre el desarrollo humano y presenta una lista de diez capacidades necesarias para poder salir de los problemas de desigualdad y pobreza (Nussbaum, 2011). Por lo tanto, una clave funcional y real para solventarlos en Cartagena, sería que el gobierno local garantice a los ciudadanos unos mínimos funcionales que permitan el desarrollo humano de los cartageneros y cartageneras

Las razones de estos problemas se pueden argumentar desde un marco institucional, pues dependiendo del tipo instituciones que se presenten en el país, así será su nivel de crecimiento económico y su distribución equitativa de la riquezas (Acemoglu y Robinson, 2012). En Cartagena es perceptible que el gobierno, permeado por las élites locales, permite que éstas acaparen y manejen a su antojo las riquezas y los recursos de la ciudad, muchas veces pasando por encima de los conductos regulares.

Así mismo, quienes son los únicos que pueden ostentar el poder establecen las reglas de juego desde el gobierno, porque no quieren salir de este beneficioso órgano, y mientras no se tomen decisiones radicales por parte de la población que obliguen al gobierno de la ciudad  a proporcionarles derechos de calidad, seguirá el círculo vicioso de pobreza que tanto asecha a Cartagena.

El proceso de impeachment a Dilma Rousseff

Por: Pablo Alejandro Alandete Costa, Juan Sebastián Cárdenas y Luis Marrugo Mendoza *

En estos días se vive en Brasil un ambiente de zozobra e incertidumbre política debido al proceso de impeachment (juicio político) contra la presidenta de la República Federativa de Brasil, Dilma Rousseff. Se analizarán los diferentes aspectos concernientes al proceso de impeachment a Rousseff, dando así una breve explicación de los acontecimientos que se han venido presentando en la política brasileña en los últimos meses.

¿Qué es el impeachment?

Según Ignacio Burgoa, “por impeachment (juicio político) se entiende un procedimiento que se sigue contra algún alto funcionario del Estado para desaforarlo o aplicarle la sanción legal conducente por el delito oficial que hubiese cometido y de cuya perpetración se le declare culpable”.

El impeachment, según se indica en la constitución de la República Federativa de Brasil, tiene las siguientes funciones en los diferentes órganos del Estado:

Sección III

Art. 51. Corresponde a la Cámara de Representantes:

I – Autorizar, por dos tercios de sus miembros, el enjuiciamiento del Presidente y el Vicepresidente y los Ministros de Estado;

Art. 52. Corresponde al Senado:

I – Procesar y juzgar al Presidente y al Vicepresidente de la República en los delitos; los Ministros de Estado y los comandantes de la Armada; el Ejército y la Fuerza Aérea de los delitos de la misma naturaleza con nexos con aquellos.

¿Qué sucede en Brasil?

Es evidente la división que se dio en el partido de los trabajadores (PT) que apoyó a Rousseff cuando Helio Bicudo, uno de sus fundadores, denunció a la presidenta ante el Congreso por  corrupción; denuncia también firmada por otros dos juristas. La acusación concierne a la violación de las normas fiscales: enmascarar el déficit fiscal del país usando fondos de bancos públicos para cubrir los costos de los programas sociales, hechos ilegales según la ley de responsabilidad fiscal. Así mismo, de haber financiado parte de su campaña con dinero de la corrupción de Petrobras con el fin de pagar favores políticos. Con el impeachment se determinó que Rousseff fuese suspendida de su cargo por 180 días, tiempo suficiente para examinar con cuidado el caso; así, fue reemplazada por su vicepresidente Michel Temer, ahora presidente interino en tanto se resuelve el caso, que también podría caer si se aprobase la destitución de la presidenta del Brasil (ambos comparten partido político).

La división está presente incluso en la población: quienes aspiran a la final destitución de la presidenta y los que ven el asunto como un golpe de Estado. El secretario general de la OEA Luis Almagro sostiene que este es un proceso “deshonesto”. El proceso del impeachment fue anulado temporalmente el día 9 de mayo de 2016. Según el presidente interino de la Cámara de Diputados, no se había llevado a cabo correctamente el debido proceso a Dilma; el Estado no  ha ofrecido garantías al procedimiento de defensa de la mandataria

El juicio continúa. Entretanto, América Latina se encuentra en profundos conflictos de gobernabilidad. Es un lugar común el debilitamiento y las crisis generalizadas de los partidos de izquierda y de derecha con la tendencia a mediano plazo a deshacer los partidos y alcanzar la máxima mediatización de los eventos políticos. La izquierda por su parte no ha satisfecho las expectativas  que se propuso a finales de la década de los años cincuenta con la revolución cubana de 1958. Es la primera vez que se realiza este juicio contra una presidenta mujer, el proceso se halla relacionado con la corrupción del poder. En el reciente mundial de fútbol, observamos a miles de brasileños protestando contra la corrupción y los índices de necesidades humanas insatisfechas. La población se resiste a pensarse frente a una crisis semejante a  la de Venezuela o Argentina, luego de los estragos del poder que se derivaron de la administración de los 12 años en el poder de Néstor Kirchner y su viuda Cristina Fernández.

Lo que está en juego en Brasil no es un partido de fútbol, es su gobernabilidad y estabilidad económica. La lectura analítica de estos hechos nos presenta una lección para América Latina: no repetir la historia.

* Estudiantes de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar, Primer Semestre.