Exploración petrolera en Montes de María, ¿de espaldas a las comunidades?

Por: Joel Cerpa *

Desde hace más de 7 años, se viene adelantando exploración petrolera en varios municipios de los Montes de María. Estos son: San Juan, San Jacinto, El Carmen y Ovejas.
¿Quién las está haciendo? No se tiene muy claro; algunos creen que es Ecopetrol. ¿Los resultados de las exploraciones? Es un misterio; es posible que sea secreto de Estado. Sin embargo las comunidades tienen sus sospechas porque estas exploraciones están aumentando.

Las sospechas radican en dos posibilidades: 1. Los hallazgos son muy importantes y están confirmando. 2. No han encontrado nada.

Si la verdad es la posibilidad número dos, entonces no pasa nada. Pero si la primera posibilidad es cierta, entonces podría ser el yacimiento más rentable del país, porque los costos de transporte son mínimos. Desde los Montes de María hasta la refinería de Cartagena – REFICAR-, o hasta el muelle de Coveñas, no existen más de 100 kilómetros. Esto sería fabuloso para la industria debido a los precios muy bajos del crudo, y con unos costos tan bajos, existe un pequeño margen de ganancia real.

No obstante, estos beneficios solo serían evidentes para las compañías petroleras. Por el contrario, las comunidades creen que son más los efectos negativos de estos yacimientos, que las ganancias implícitas para la población.

Esto puede dilucidarse. Los beneficios: empleo no calificado, reactivación económica de la región, regalías etc. Sabemos que los empleos más calificados, y los que verdaderamente son valiosos serán para extranjeros; y puede persistir la creencia que de la reactivación económica será aprovechada por unos pocos.

Las cosas negativas pueden circular desde todos los ámbitos. Por ejemplo, ¿los oleoductos atraerán grupos armados dispuestos a hacer presencia para controlar zonas estratégicas? Igualmente, es posible que la lucha por la tierra se recrudezca. ¿Por qué? Si antes hubo despojos sistemáticos por la mera tenencia de la tierra, es posible que ahora sea peor por lo que está debajo.

Si alguien tiene el suficiente poder económico como para forzar las cosas, la suficiente influencia para conocer información privilegiada, y poder para hacer los arreglos con las petroleras una vez que sea el dueño de la tierra, podrá desatar nuevamente una ola de violencia. La idea es quedarse con la tierra para después negociar con las petroleras, si acaso éstas no son el poder tras las sombras.

¿Puede existir una salida? Esa es la razón por la cual muchas personas tenían las esperanzas en las consultas previas, o consultas populares para frenar las exploraciones, o las eventuales explotaciones. Pero, con la situación que pretende modificar el Congreso, las cosas están en vilo.

Pensemos en otra salida.

* Estudiante de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Tecnológica de Bolívar

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